El clima
es continental, con inviernos fríos y veranos más o menos calurosos durante el día, pero muy suaves y agradables durante la noche, aunque más bien cortos.
Las cantidades de lluvia son mucho más altas que la media provincial y el fenómeno más destacable es el viento (debido a que Benafigos, al estar construido en la cima de la montaña, está expuesto y abierto a los cuatro vientos), que durante el invierno no para de soplar.
Los vientos predominantes son: Mestral, Gregal, Poniente, Aire de Abajo i el de Levante; en invierno, con bastante facilidad, hay días que se superan los 100
km./h.
Cuentan los abuelos que, no hace muchos años, las nevadas eran muy fuertes. Últimamente
(será debido al famoso cambio climático), las nevadas no tienen la misma intensidad y la nieve no dura lo mismo. Pero todos los años, más o menos, nieva.
[Falta: Foto del pueblo nevado]
Como ejemplo, la temperatura más baja registrada el año 2003 fue de -9º C.
Destacaremos también el famoso rocío en los días que está raso y que hace caer las temperaturas de los termómetros en picado. Hay veces que parece que haya nevado, porque se queda todo blanco, siendo muy peligroso para los cultivos.
Durante el verano hace calor durante el día, pero por las noches la temperatura es agradable y no hay muchas noches en las que se pueda ir en manga corta. Así, apuntaremos que se puede dormir sin padecer calor, lo cual es de agradecer.
Uno de los fenómenos destacados durante el verano son las tormentas. Se desarrollan de repente y suelen descargar con fuerza. Los truenos suenan muy fuertes y el aparato eléctrico suele ser considerable. Apuntaremos que en los últimos años han producido gran cantidad de incendios.

Impresionante foto del Arco Iris. Verano de
2003